miércoles, 30 de noviembre de 2011

Volver a la vida (real)



Volver a despertar es fácil, si sabes cómo...

Después de todo, el letargo forma parte de todos nosotros hasta el momento en que somos conscientes del mismo, una vez lo reconocemos cómo una parte inherente al ser que ha sido educado para aletargarse puede ser eliminado a través de la destrucción de la propia identidad, la identidad de los ojos cerrados, la cárcel del yo.

A través de la autoexploración pueden hallarse los propios límites, y rebasarlos hasta el punto de abandonar todo yo posible, reconocer que no existes cómo tal, reconocer que se es el todo formando parte del vacío, siendo el vacío para formar parte del todo. Si prestas atención a través de todos tus sentidos y tus sentimientos verás claramente que lo único que importa es estar lo suficientemente despierto cómo para sentir la vida en cada sorbo de aire sin prestarle atención a continente ni a contenido, ni tan siquiera a las unidades de medida del tiempo, simplemente estando vivo y no queriendo buscarle una explicación al gran milagro que es la vida, ya que si se busca un porqué puede correrse el riesgo de empezar una eterna búsqueda infortuita, y mientras se busca el por qué vives, puedes estar empezando a dejar de vivir.

Rebobinando nuestra vida, vivencia a vivencia, podemos ser capaces de ver todos y cada uno de nuestros pensamientos con la perfecta clarividencia para no querer modificarlos, para así conseguir, en el momento dado, ser lo que se ha sido a través de muchos momentos en los que se ha ido dejando de ser. Todos estos procesos forman parte de ti, continuamente dejas de ser tú para pasar a ser esclavo del tránsito. Por necesidad vital necesitamos dejar de ser lo que somos para continuar siendo lo que no seremos al siguiente instante.

La única verdad se vislumbra al volver a hallarte en el estado más primigenio del ser humano, siendo lo más simple posible una vez se ha sido lo más complejo, o lo que es lo mismo, comprender que has dejado de ser tú una vez has logrado conocerte a tí mismo, siendo consciente a su vez de la esencia de todos, sabiendo que se forma parte de un todo, participando de la realidad hasta el punto de no formar ya parte de ella, trascendiendo para con la eternidad pasando a formar parte del todo.

Para poder preparase para todo ello debe abandonarse toda ilusión vácua, toda vanidad que nos lleve a los recintos amurallados del ego, toda ilusión creada para segmentar la libertad de los que tienen miedo a ser iguales a sus semejantes, sin más, la luz esta ahí, aunque sólo es visible para los ojos preparados para verla, sólo así se puede despertar verdaderamente...